PÁGINA JUVENIL

¿Cómo hacer un pequeño altar en tu casa ? Guía visual, paso por paso

«Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa» (Ex 3,5).

1. Escoger un lugar ideal

Para poder hacer un buen huerto tenemos que buscar un terreno con buena orientación, al que le dé el sol durante la mayor parte del día.

 

Para nuestro pequeño santuario también buscaremos un lugar donde podamos “estar” con Dios.

 

Tiene que ser un lugar que nos invite al recogimiento y a la oración.

 

Cada uno conoce su casa mejor que nadie, y sabe dónde puede encontrar un lugar donde poder poner este pequeño “santuario”.

2. Escoger las imágenes

Tenemos que escoger imágenes que sean representativas para nosotros, para nuestra familia, para nuestro trabajo.

 

Por ejemplo, si se va a hacer un santuario en el trabajo, y trabajamos en un club, podemos poner una imagen de san Sebastián, patrono de los atletas y deportistas.

 

O si somos maestros podemos poner una imagen de san Juan Bautista de Lasalle.

 

Siempre es bueno que haya un crucifijo y una imagen de la Virgen María bajo alguna advocación a la que seamos devotos.

3. Que la palabra esté presente

Dios se comunica con nosotros de muchos modos. Pero principalmente lo hace a través de su Palabra que está recogida en las Escrituras.

 

Por eso, tiene que haber un Evangelio o una Biblia completa en nuestro santuario. A nosotros nos gusta meditar las lecturas del día y tenemos un Evangelio que tiene un índice con las lecturas del día, para poder leer y meditar qué es lo que nos quiere decir Dios.

 

A otros les gusta abrir los Evangelios al azar y leer el primer párrafo que cae ante su vista, otros van leyéndolo capítulo a capítulo. Cualquiera de estos modos es válido, siempre y cuando lo hagamos asiduamente.

4. Santos, reliquias, devocionario…

Además de las imágenes, de las que ya hablamos, podemos tener reliquias de santos, beatos o siervos de Dios, devocionarios y oraciones que nos ayuden a entrar en contacto con Dios.

 

¿Qué son las reliquias?

 

Son objetos que estuvieron en contacto durante la vida de estas personas tan cercanas a Dios. Estas cosas nos sirven para “fertilizar más” nuestro terruño de oración. Y tienen un origen escriturístico:

 

«Dios hacía grandes milagros por medio de Pablo, tanto que hasta los pañuelos o las ropas que habían sido tocadas por su cuerpo eran llevados a los enfermos, y éstos se curaban de sus enfermedades, y los espíritus malignos salían de ellos» (Hch 19,11-12).

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Y por supuesto que este es el primer objetivo. ¿Tenemos un lugar de oración? Usémoslo para orar, pero para orar de verdad. Que sea un lugar de encuentro para nosotros, para nuestra familia y nuestros amigos.

Que los demás vean el ejemplo y quieran unirse a nosotros en oración. Si lo hicimos en nuestro puesto de trabajo, hagamos una pequeña oración de consagración del trabajo antes de empezar la jornada y una acción de gracias al final para agradecer los frutos recibidos. Que nos vean rezar va a ser un gran acto de evangelización.

Como vemos, los altares pueden estar en todas partes. Pero también es importante prepararnos un “terreno fértil” para encontrarnos con Dios. Es importante hacer de nuestro corazón un santuario vivo, un lugar de encuentro con Dios. Si quieres aprender cómo hacer esto haz click aquí.

5. Que no sea un simple adorno, que sea realmente un lugar de oración